A Perfect Circle ha vuelto a romper el silencio, esta vez con un sonido mas oscuro y menos electrónico. La icónica banda liderada por la mente maestra instrumental Billy Howerdel y el enigmático vocalista Maynard James Keenan ha puesto en marcha su nueva era. Con el reciente estreno de sus sencillos “Starless” y el flamante “To Whom It May Concern”, la agrupación no solo confirma que están trabajando en un nuevo álbum de estudio, sino que vuelven a reclamar su espacio. Mientras que “Starless” apuesta por ritmos densos, lentos y envolventes, el nuevo tema “To Whom It May Concern” se sumerge de lleno en un aura profundamente gótica, apoyada en guitarras entrelazadas que brillan en la penumbra y una sección rítmica catártica.
Para entender el peso de este lanzamiento, hay que mirar atrás. A Perfect Circle nació a finales de los 90 de una manera orgánica: Billy Howerdel, quien trabajaba como técnico de guitarras para Tool, le mostró algunas composiciones a Maynard James Keenan. El flechazo creativo fue inmediato. Su debut, el legendario Mer de Noms (2000), demostró que el rock pesado podía ser vulnerable, melódico y de una sofisticación emocional sin precedentes. A este le siguió la obra maestra conceptual Thirteenth Step (2003), el disco de versiones políticas eMOTIVe (2004) y un largo letargo que se rompió en 2018 con el sofisticado e impulsado por el piano Eat the Elephant. Tras este sube y baja de proyectos paralelos (entre Tool, Puscifer y los viñedos de Maynard), la alineación actual —reforzada con el regreso de Josh Freese en la batería— demuestra que la química del grupo sigue intacta.
Si en los inicios de la banda el sonido estaba guiado por riffs de guitarra viscerales y cargados de distorsión elegante con destellos de industrial y electrónica, los nuevos lanzamientos profundizan más en la madurez adquirida con los años. El contraste melódico siempre ha distinguido a Maynard James Keenan, quien siempre ha descrito a A Perfect Circle como la expresión de su "lado femenino" (en contraposición al músculo agresivo y matemático de Tool). La belleza melódica de este junte convive en perfecta armonía con atmósferas oscuras, logrando un balance sofisticado y cinemático.
Líricamente, A Perfect Circle nunca ha sido una banda de complacencias superficiales. Las nuevas composiciones de la era actual beben de la catarsis y la introspección política e individual. “Starless” funciona como una poderosa metáfora sobre la lucha incesante contra el control autoritario, la manipulación ideológica de las masas y la batalla íntima por conservar la empatía dentro de una sociedad en constante conflicto. “To Whom It May Concern”, por su parte, adopta una estructura narrativa íntima, casi como una misiva o carta abierta donde Maynard arranca recitando de manera hablada, construyendo un puente emocional directo con el oyente sobre el autodescubrimiento en tiempos de oscuridad.
La banda, con su regreso, no se limita a replicar la fórmula de la nostalgia de principios de los 2000; están empujando sus propios límites hacia terrenos más oscuros, maduros e introspectivos. La propuesta viene acompañada por una colosal gira mundial y la confirmación de que "hay más música en el horizonte".