[comunicado]
Kill Devil Hills, North Carolina, US - Llega un momento en la vida de todo aficionado al rock en el que hay que dejar atrás las melodías luminosas y despreocupadas para adentrarse en terrenos más escabrosos; al fin y al cabo, la vida es demasiado compleja para ser siempre soleada (aunque a veces lo sea). Es en ese espacio liminal, a medio camino entre el estruendo y la armonía, donde el cuarteto de Carolina del Norte Cor de Lux despliega su más reciente propuesta: el magníficamente titulado Year of the Horse. Se trata del primer lanzamiento del grupo de indie rock con un sello discográfico (nada menos que Ipecac), y la banda aprovecha la oportunidad con entusiasmo, ofreciendo una colección de canciones inteligentes que tienden un puente sonoro entre su estilo anterior —más influido por el shoegaze— y la intensidad arrolladora del post-hardcore. Todo el álbum funciona con la precisión de un mecanismo impulsado por la angustia y la química; destaca la combinación característica de voces y guitarras de Dawn Moraga y Tim Lusk, que evoca lo mejor de las Sleater-Kinney de finales del siglo pasado. Cada nota intrincada y cada giro melódico imprevisible se perciben con total nitidez gracias a la impecable producción de J. Robbins (de Jawbox). Si esta mezcla de letras y guitarras complejas —que prescinde de los estribillos pop convencionales— marca el rumbo del rock underground, entonces: ¡a meterle!